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PABLO ORDAZ / PEDRO GOROSPE, Vitoria
Ni espías del Cesid, ni militantes del PP, ni agentes secretos de Interior. Uno se llama Joseba F. y el otro Luis A. Son de mediana edad, universitarios, ex militantes de Euskadiko Ezkerra, vitorianos y con apellidos interminables, prueba irrefutable de su rancio abolengo vasco. Los autores de los 200 carteles exigiendo la dimisión del lehendakari, Juan José Ibarretxe, exhibidos en las concentraciones tras el asesinato de Fernando Buesa y su escolta aportaron ayer las pruebas de cómo se fraguó la protesta que el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, atribuyó a un oscuro "montaje electoral y de agitación". Un ciudadano de Vitoria, con un cartel exigiendo la dimisión del lehendakari (S. Cirilo). Ésta es la historia de una extraña conspiración. Surgió apenas unas horas después de que un coche bomba destrozara el martes, en Vitoria, al político socialista Fernando Buesa y a su escolta, el agente vasco Jorge Díez. Joseba F., ex militante de Euskadiko Ezkerra (EE), el desaparecido partido dirigido por Juan María Bandrés, acudió a las ocho de la tarde de ese mismo día a la plaza de Correos. Miles de ciudadanos se habían reunido allí para expresar su repulsa a ETA y su solidaridad con sus vecinos asesinados. Allí se encontró con Luis A., un viejo amigo, antiguo compañero de militancia. Ambos sintieron la indignación de la gente, su propia rabia. Luego, se fueron juntos a tomar unos vinos, a charlar sobre lo que está pasando, a recordar al socialista muerto. Así les surgió una idea tan sencilla como cuatro palabras: "Hay que hacer algo". Se despidieron sin saber todavía el qué. Joseba durmió mal y se despertó temprano. Lo contó ayer a este periódico en una cafetería de Vitoria, junto a un busto del Ché Guevara: "Me levanté a las siete. Seguía dándole vueltas a la cabeza y encendí el ordenador". Para más datos, un Pentium 100 clónico, sin marca conocida, ensamblado con piezas de diversa procedencia. Abrió el procesador de textos, Microsoft Word 97 para más señas, y escribió en letras grandes: "Ibarretxe dimisión". No serían las ocho cuando Joseba telefoneó a Luis: "¿Y si hacemos unos carteles para la concentración del mediodía en la plaza de España?", le planteó. A Luis le pareció una idea fantástica y se puso a diseñar un cartel distinto en su propio ordenador. La leyenda que más le gustó fue: "Memoria insoportable: Ibarretxe dimisión". Los dos amigos quedaron en verse en los alrededores del Ayuntamiento. A las once y media, Joseba y Luis se dirigieron a una copistería y le pidieron al dueño que les hiciera 100 copias de cada cartel en tamaño Din A3. La primera sopresa agradable, la constatación de que su iniciativa no era descabellada, la recibieron al preguntar cuánto debían pagar. "Nada", respondió el dependiente; "quiero que sea mi aportación a la paz". Joseba y Luis, acompañados de un tercer amigo que se encontraron por el camino, llegaron a la plaza de España, frente al Ayuntamiento de Vitoria, unos minutos antes del mediodía. Ya estaba atestada de ciudadanos. Los tres se repartieron los carteles y entraron por sitios diferentes en el espacio porticado. "Fue increíble", recuerda Joseba casi emocionado; "la gente nos quitaba las octavillas de las manos, nos ayudaba a repartirlas, las exhibían al aire sin dudarlo". Varios miles de personas y 200 carteles salpicados entre la multitud pidiendo la dimisión del lehendakari, Juan José Ibarretxe. Así se cumplió lo que el PNV, por boca de su presidente, Xabier Arzalluz, vino a atribuir ayer a una especie de conspiración: "Montaje electoral y de agitación". El final cronológico de esta extraña conspiración se escribió ayer a la hora del almuerzo. Joseba regresó a su casa del trabajo y miró en el teletexto de su televisor las últimas noticias. Según Arzalluz, Luis y él, vascoparlantes y de izquierdas, son unos misteriosos agentes del Cesid. La jugada de mus P. O. / P. G., Vitoria Dice Joseba que se quedó de piedra cuando leyó las declaraciones de Arzalluz. El líder nacionalista aseguraba haber visto a "funcionarios y agentes [del Cesid] que repartían papelitos". Al principio lo invadió un sentimiento de perplejidad, luego de enfado rotundo. "¿Luis y yo?", se preguntaba ayer sin esperar respuesta, "¿espías del Cesid?". Nada más reponerse, Joseba se acordó del último libro de Mario Onaindia, ex secretario general de Euskadiko Ezkerra y hoy senador del PSOE. En su Guía para orientarse en el laberinto vasco, Onaindia sostiene que en el País Vasco se juega al tute en lo cotidiano -con las cartas sobre la mesa y sin trampas- y en la política al mus, donde el farol es lícito y el engaño un éxito si el contrincante pica. En esas disquisiciones andaba Joseba cuando pensó: "Arzalluz se está tirando un farol con lo de los agentes del Cesid, está engañando, y yo soy el único que puedo demostrar que está mintiendo". Así que Joseba y Luis decidieron contar los hechos tal y como habían sucedido, su única forma de ver las cartas de Arzalluz. No quieren por el momento que se hagan públicos su apellidos para no convertirse en blanco de las iras nacionalistas. Pero ofreció a este periódico todo tipo de pruebas, incluidos documentos y testigos, para hacer creíble esta historia. "Ni somos espías", concluye Joseba, "ni agentes del Cesid. Incluso le podemos decir a Arzalluz que nunca hemos votado al PP y sí en alguna ocasión a José Ángel Cuerda [anterior alcalde de Vitoria, del PNV]. Lo único que pretendíamos es hacer ver a los nacionalistas que se equivocaron pactando con EH y que deben reconocer su error. A ellos les corresponde decidir la forma de hacerlo". -------------------------------------------------- |
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> PABLO ORDAZ / PEDRO GOROSPE, Vitoria
> Ni espías del Cesid, ni militantes del PP, ni agentes secretos de Interior. Uno se llama Joseba F. y el otro Luis A. Son de mediana edad, universitarios, ex militantes de Euskadiko Ezkerra, vitorianos y con apellidos interminables, prueba irrefutable de su rancio abolengo vasco. Los autores de los 200 carteles exigiendo la dimisión del lehendakari, Juan José Ibarretxe, exhibidos en las concentraciones tras el asesinato de Fernando Buesa y su escolta aportaron ayer las pruebas de cómo se fraguó la protesta que el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, atribuyó a un oscuro "montaje electoral y de agitación". > > > > Un ciudadano de Vitoria, con un cartel exigiendo > la dimisión del lehendakari (S. Cirilo). > Ésta es la historia de una extraña conspiración. Surgió apenas unas horas después de que un coche bomba destrozara el martes, en Vitoria, al político socialista Fernando Buesa y a su escolta, el agente vasco Jorge Díez. Joseba F., ex militante de Euskadiko Ezkerra (EE), el desaparecido partido dirigido por Juan María Bandrés, acudió a las ocho de la tarde de ese mismo día a la plaza de Correos. Miles de ciudadanos se habían reunido allí para expresar su repulsa a ETA y su solidaridad con sus vecinos asesinados. Allí se encontró con Luis A., un viejo amigo, antiguo compañero de militancia. Ambos sintieron la indignación de la gente, su propia rabia. Luego, se fueron juntos a tomar unos vinos, a charlar sobre lo que está pasando, a recordar al socialista muerto. Así les surgió una idea tan sencilla como cuatro palabras: "Hay que hacer algo". Se despidieron sin saber todavía el qué. > > > Joseba durmió mal y se despertó temprano. Lo contó ayer a este periódico en una cafetería de Vitoria, junto a un busto del Ché Guevara: "Me levanté a las siete. Seguía dándole vueltas a la cabeza y encendí el ordenador". Para más datos, un Pentium 100 clónico, sin marca conocida, ensamblado con piezas de diversa procedencia. Abrió el procesador de textos, Microsoft Word 97 para más señas, y escribió en letras grandes: "Ibarretxe dimisión". > > > No serían las ocho cuando Joseba telefoneó a Luis: "¿Y si hacemos unos carteles para la concentración del mediodía en la plaza de España?", le planteó. A Luis le pareció una idea fantástica y se puso a diseñar un cartel distinto en su propio ordenador. La leyenda que más le gustó fue: "Memoria insoportable: Ibarretxe dimisión". Los dos amigos quedaron en verse en los alrededores del Ayuntamiento. > > > A las once y media, Joseba y Luis se dirigieron a una copistería y le pidieron al dueño que les hiciera 100 copias de cada cartel en tamaño Din A3. La primera sopresa agradable, la constatación de que su iniciativa no era descabellada, la recibieron al preguntar cuánto debían pagar. "Nada", respondió el dependiente; "quiero que sea mi aportación a la paz". > > > Joseba y Luis, acompañados de un tercer amigo que se encontraron por el camino, llegaron a la plaza de España, frente al Ayuntamiento de Vitoria, unos minutos antes del mediodía. Ya estaba atestada de ciudadanos. Los tres se repartieron los carteles y entraron por sitios diferentes en el espacio porticado. "Fue increíble", recuerda Joseba casi emocionado; "la gente nos quitaba las octavillas de las manos, nos ayudaba a repartirlas, las exhibían al aire sin dudarlo". > > > Varios miles de personas y 200 carteles salpicados entre la multitud pidiendo la dimisión del lehendakari, Juan José Ibarretxe. Así se cumplió lo que el PNV, por boca de su presidente, Xabier Arzalluz, vino a atribuir ayer a una especie de conspiración: "Montaje electoral y de agitación". > > > El final cronológico de esta extraña conspiración se escribió ayer a la hora del almuerzo. Joseba regresó a su casa del trabajo y miró en el teletexto de su televisor las últimas noticias. Según Arzalluz, Luis y él, vascoparlantes y de izquierdas, son unos misteriosos agentes del Cesid. > > La jugada de mus > > P. O. / P. G., Vitoria > Dice Joseba que se quedó de piedra cuando leyó las declaraciones de Arzalluz. El líder nacionalista aseguraba haber visto a "funcionarios y agentes [del Cesid] que repartían papelitos". Al principio lo invadió un sentimiento de perplejidad, luego de enfado rotundo. "¿Luis y yo?", se preguntaba ayer sin esperar respuesta, "¿espías del Cesid?". > > > Nada más reponerse, Joseba se acordó del último libro de Mario Onaindia, ex secretario general de Euskadiko Ezkerra y hoy senador del PSOE. En su Guía para orientarse en el laberinto vasco, Onaindia sostiene que en el País Vasco se juega al tute en lo cotidiano -con las cartas sobre la mesa y sin trampas- y en la política al mus, donde el farol es lícito y el engaño un éxito si el contrincante pica. En esas disquisiciones andaba Joseba cuando pensó: "Arzalluz se está tirando un farol con lo de los agentes del Cesid, está engañando, y yo soy el único que puedo demostrar que está mintiendo". > > > Así que Joseba y Luis decidieron contar los hechos tal y como habían sucedido, su única forma de ver las cartas de Arzalluz. No quieren por el momento que se hagan públicos su apellidos para no convertirse en blanco de las iras nacionalistas. Pero ofreció a este periódico todo tipo de pruebas, incluidos documentos y testigos, para hacer creíble esta historia. > > > "Ni somos espías", concluye Joseba, "ni agentes del Cesid. Incluso le podemos decir a Arzalluz que nunca hemos votado al PP y sí en alguna ocasión a José Ángel Cuerda [anterior alcalde de Vitoria, del PNV]. Lo único que pretendíamos es hacer ver a los nacionalistas que se equivocaron pactando con EH y que deben reconocer su error. A ellos les corresponde decidir la forma de hacerlo". >-------------------------------------------------- -------------------------------------------------- |
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#3
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Lo que en verdad se pretendia, ganar (o no perder) unos cuantos votos agitando el espantajo de la conspiracion, ya esta cumplido. Que mas da si no lo eran. Conque por unas horas la masa lo haya creido posible, el beneficio ya esta ganado. Tu quejate, que algo queda
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#4
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> Lo que en verdad se pretendia, ganar (o no perder) unos cuantos votos agitando el espantajo de la conspiracion, ya esta cumplido. Que mas da si no lo eran. Conque por unas horas la masa lo haya creido posible, el beneficio ya esta ganado. Tu quejate, que algo queda
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#5
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Simplemente, criticar a un cargo publico que no les caia bien. Estan en su derecho, y el señor Ibarretxe se tenia que aguantar, que para eso se le paga. Son gajes del oficio de cargo publico, y el ya lo sabia cuando se metio a eso. Que no se queje, que peor le fue al que estaba dentro de la caja...
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> > Lo que en verdad se pretendia, ganar (o no perder) unos cuantos votos agitando el espantajo de la conspiracion, ya esta cumplido. Que mas da si no lo eran. Conque por unas horas la masa lo haya creido posible, el beneficio ya esta ganado. Tu quejate, que algo queda
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#7
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[[QU[QUOTE]
* Para ti mismo di el nombre de la unica persona del sexo opuesto con quien quieras estar (tres veces...)... * Piensa en algo que quieras lograr dentro de la próxima semana y repitelo para ti mismo(a) (seis veces)... * Piensa en algo que quieras que pase entre tu y la persona especial (que dijiste en el no. 1) y dilo a ti mismo/a (doce veces)... * Ahora haz un ultimo y final deseo acerca del deseo que escogiste. * Despues de leer esto tienes 1 hora para mandarlo a 15 temas y lo que pediste se te hara realidad en 1 semana. A la mayor cantidad de gente a quien lo mandes mas fuerte se hara tu deseo. Si tu escoges ignorar esta carta lo contrario del deseo te sucedera, o esto no sucedera jamas.............. Que tus días estén llenos de logros y tus noches de sueños copia y pega esto en 15 o + temas |